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Antes de contratar

Cómo elegir a quién le encargas la web: siete preguntas antes de pagar

Dos presupuestos con el mismo precio pueden ser cosas muy distintas. Estas son las siete preguntas que conviene tener contestadas por escrito antes de pagar, y por qué cada una cambia lo que compras.

8 min de lectura

Dos presupuestos con el mismo precio no compran lo mismo

Cuando tienes dos propuestas delante y las dos ponen una cifra parecida, la diferencia está en otro sitio. Está en siete cosas que caben en una línea cada una.

Un presupuesto de web es un precio con un contorno. El precio se lee en dos segundos; el contorno —qué entra, cuánto dura, a nombre de quién queda cada cosa— hay que preguntarlo.

  • El dominio. A nombre de quién se registra y qué pasa con él al terminar.
  • Los textos. Quién los escribe y de quién son una vez publicados.
  • Las renovaciones. Qué se paga cada año y a quién le llega la factura.
  • El plazo. Si la fecha de publicación obliga por contrato o es una previsión.
  • Los cambios. Qué cuesta cambiar algo dentro de seis meses y cuánto tarda.
  • Lo previo. Si hay algo que ver antes de la primera factura, y qué es.
  • La salida. Qué te llevas si te vas, en qué formato y en cuántos días.

No sirven para descartar a nadie, sino para que las dos propuestas hablen del mismo objeto. Cualquier proveedor serio las contesta, nosotros incluidos.

Pídelas por escrito, y no por desconfianza: una respuesta hablada se recuerda distinta seis meses después.

A nombre de quién se registra el dominio

El dominio es la única pieza del encargo con un registro público y un nombre dentro. Ese nombre decide quién puede moverlo y quién debe renovarlo.

Por qué importa: la web se rehace y los textos se reescriben, pero el dominio es la dirección que ya está en tus tarjetas y en tu firma de correo.

En un .es hay dos papeles y conviene saber cuál te toca: el titular es el dueño, y el contacto administrativo es quien tiene que aprobar la transferencia a otro agente registrador.

Desde el 20 de noviembre de 2024 esa transferencia exige además un código de autorización de entre 6 y 16 caracteres, válido 10 días. Lo genera quien gestiona hoy tu dominio y te lo entrega a ti.

La pregunta es triple: quién consta como titular, quién como contacto administrativo y en cuántos días te dan ese código si te vas.

Quién escribe los textos, y de quién son después

Los textos son la parte del encargo que más trabajo lleva y la más fácil de dejar sin concretar. Conviene saber quién los pone antes de pagar.

Por qué importa: si los escribes tú, la web no se publica hasta que los tengas, y ese trabajo no aparece en ninguna cifra del presupuesto. Si los escribe el proveedor, cambian el precio y el plazo.

Ninguna de las dos opciones es mejor. Hay quien prefiere escribir lo suyo porque nadie conoce su negocio como él, y quien prefiere contarlo por teléfono y que lo redacte otro. Lo que no funciona es no decidirlo.

La segunda mitad de la pregunta es de quién es el texto ya escrito. La Ley de Propiedad Intelectual exige que toda cesión de derechos se formalice por escrito (artículo 45) y, si no se menciona el tiempo, la limita a cinco años (artículo 43).

Qué se renueva cada año, y quién lo paga

Una web publicada tiene gastos que vuelven cada año. La pregunta no es cuánto suman, sino si están dentro de lo que ya pagas o si llegan aparte.

Por qué importa: el gasto no previsto no aparece el primer mes. Aparece al año siguiente, cuando ya nadie recuerda qué se habló.

El dominio es el caso con más consecuencias. En un .es, si llega el vencimiento sin constancia del pago, el dominio sigue asignado pero deja de verse en internet cinco días naturales; pasados esos días, si el pago sigue sin constar, queda libre para que lo registre cualquiera.

Lo que se renuevaQué preguntar
DominioA nombre de quién está y a qué correo llega el aviso de vencimiento.
AlojamientoSi va dentro de la cuota o se contrata aparte.
Certificado de seguridadSi se renueva solo, quién lo vigila y si tiene coste.
Licencias de plantilla o extensionesCuáles son de pago y qué deja de funcionar sin ellas.
Copias y actualizacionesCada cuánto se hacen y quién responde si algo se rompe.

En nuestra tarifa todo eso va dentro de la cuota, sin renovaciones sueltas: 39 € al mes la Web Esencial, 55 € la WordPress y 95 € la Tienda Online, sin IVA.

El plazo de entrega, y el plazo de los cambios

Hay dos plazos en juego y no son el mismo: cuánto tarda en publicarse la web, y cuánto tarda en aplicarse un cambio cuando ya lleva seis meses publicada.

Del primero, la pregunta exacta es si la fecha obliga por contrato o es una previsión. Las dos respuestas son legítimas; lo que cambia es qué ocurre si no se cumple. Y una tercera: desde cuándo empiezan a contar los días.

Del segundo: qué cuesta cambiar un precio o un horario dentro de seis meses, y en cuántos días se hace. Pregunta las dos cosas juntas, porque un cambio incluido que tarda un mes y otro que se cobra pero se hace hoy pueden ser cosas opuestas.

  • Web Esencial y WordPress 7 días hábiles Nuestro plazo, y va en el contrato. Arranca con el alta pagada y tu material entregado.
  • Tienda Online 15 días hábiles El mismo compromiso. Si nos retrasamos por causa nuestra, el primer mes de cuota no se cobra.
  • Cambios ya publicada 1 al mes De 30 minutos, dentro de la cuota: textos, precios, horarios, teléfono o una foto.

Qué pausa esos plazos y qué pasa si se incumplen está en cómo funciona y en las condiciones de contratación.

Qué se ve antes de pagar y qué te llevas al irte

Son las dos puntas del encargo: qué puedes mirar antes de la primera factura, y qué queda en tus manos el día que el contrato se acabe.

Antes de pagar hay grados. Un porfolio de trabajos anteriores no es lo mismo que una maqueta de tu web, ni una maqueta lo mismo que un borrador con tus textos dentro. Las tres valen; conviene saber cuál te toca.

La otra punta se pregunta peor, porque nadie contrata pensando en irse. Aun así es la que más vale por escrito: el día que haga falta ya no será el momento de negociarla.

  • Los archivos. Qué se entrega: la web, la base de datos y las fotos en su resolución original.
  • El formato. Si se puede instalar en otro sitio o solo funciona en su alojamiento.
  • El plazo. En cuántos días desde que avisas, y cuánto tiempo lo guardan por si lo pierdes.
  • El coste. Si la entrega se cobra o se condiciona a que no quede nada pendiente.

Aquí el borrador de tu web es gratis y se ve antes de pagar nada; al terminar, los archivos, la base de datos y tus fotos van en 10 días hábiles. Está en las condiciones.

Lo que no es señal de nada

Hay tres cosas que se miran mucho al comparar y que no contestan ninguna de las siete preguntas. No son defectos ni virtudes: son decisiones.

El tamaño. Un equipo grande tiene más manos y más procesos; uno pequeño tiene menos intermediarios. Las dos cosas son ciertas a la vez, y ninguna dice a nombre de quién queda tu dominio.

La oficina. Tener local no garantiza que te atiendan antes, y trabajar en remoto no significa que no vayas a hablar con nadie. Eso lo contesta preguntar por qué canal se pide un cambio y en cuánto se responde.

La tecnología. Que la web se haga con un gestor de contenidos, con código a medida o con un constructor visual no la hace mejor ni peor. Cambia quién puede editarla, qué se actualiza y qué licencias se pagan.

Cuándo la respuesta es que no

No todos los encargos necesitan un proveedor, y no todos los proveedores encajan con todos los encargos. Estos son los casos en los que la respuesta honesta es que no.

Hay negocios que hoy no necesitan una web. Si lo único que te hace falta es que te encuentren con tu dirección, tu horario y tu teléfono, una ficha de empresa bien puesta en un buscador de mapas hace ese trabajo.

  • Si vas a escribirlo y actualizarlo todo tú, una cuota de mantenimiento paga un trabajo que no vas a usar.
  • Si necesitas reservas con calendario, área privada o integración con tu facturación, eso no entra en ningún pack y se presupuesta aparte.
  • Si tu web actual funciona y solo quieres retocarla, buscas a alguien que trabaje sobre lo que ya hay. Nosotros no lo hacemos.
  • Si todavía no tienes decidido qué vendes ni a quién, la web no es el primer paso: es el segundo.

Ese tercer caso nos deja fuera a nosotros, y lo decimos en la primera respuesta: no trabajamos sobre webs que ya existen, solo construimos desde cero.

Escribirlo aquí tiene un coste evidente. Preferimos que no contrates algo que no te sirve a que lo pagues doce meses.

Fuentes

Las cifras de este artículo salen de aquí. Cada enlace lleva la fecha en la que se consultó, porque un dato público se corrige sin avisar.

  1. Dominios.es (Red.es): modificación en el procedimiento de transferencia de dominios «.es», en vigor desde el 20 de noviembre de 2024 dominios.es · consultada en septiembre de 2026
  2. Dominios.es (Red.es): cambia de agente registrador dominios.es · consultada en septiembre de 2026
  3. Instrucción del Director General de Red.es sobre dominios «.es», apartado decimoséptimo: baja automática dominios.es · consultada en septiembre de 2026
  4. Texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (Real Decreto Legislativo 1/1996), artículos 43 y 45 boe.es · consultada en septiembre de 2026

Otras preguntas sobre esto

  • ¿No queda raro pedir todo esto por escrito?

    No. Son datos que cualquier proveedor tiene decididos antes de que tú preguntes: a nombre de quién registra los dominios, en cuántos días entrega, qué ocurre con una baja. Pedirlo por escrito no es desconfiar; es evitar que dentro de seis meses cada uno recuerde una conversación distinta.

  • ¿Y si el presupuesto que tengo delante no dice nada de esto?

    Entonces todavía no está completo, y pedir que lo esté es lo razonable. Un correo con las siete preguntas y su respuesta sirve a las dos partes: tú comparas de verdad y quien te lo manda deja fijado a qué se compromete.

  • ¿Puedo registrar yo el dominio y llevarlo aparte?

    Sí, y es una opción perfectamente razonable: lo registras tú a tu nombre, lo pagas tú y apuntas los servidores de nombres al alojamiento donde viva la web. Con nosotros funciona igual: si ya tienes dominio no lo tocamos, y puedes revertirlo cuando quieras.

  • ¿Cuál de las siete es la más importante?

    Depende de tu caso, pero la del dominio es la que más cuesta arreglar después. Los textos se reescriben, el alojamiento se cambia y una web se rehace; una dirección que lleva años en tus tarjetas, no. Si solo vas a preguntar una cosa, pregunta esa.

  • ¿Estas preguntas valen también para vosotros?

    Sí, y esa es la idea. Las siete están contestadas en las condiciones de contratación y en cómo funciona, con los plazos y los importes concretos; todos nuestros precios se publican sin IVA. Si alguna respuesta nuestra no te encaja, es una razón legítima para no contratarnos.

Haznos las siete preguntas

Están contestadas en las condiciones de contratación, pero si prefieres que te las respondamos una por una en un correo, escríbenos. Y si acabas contratando a otro, que te las conteste también.